Las decisiones sobre el cuidado de las hijas y los hijos están entre las más delicadas del derecho familiar, porque su eje siempre es el interés superior de la niñez. La guarda y custodia se refiere al cuidado cotidiano de niñas, niños y adolescentes, mientras que las convivencias regulan la manera en que mantienen una relación sana con el progenitor con quien no viven habitualmente.
En MiLegalista te orientamos y representamos para establecer, modificar o hacer cumplir un régimen de convivencias, así como para resolver situaciones en las que se obstaculiza el contacto con los hijos. También intervenimos cuando es necesario ajustar la custodia porque cambiaron las circunstancias y el bienestar de niñas, niños o adolescentes así lo requiere.
Más allá del aspecto legal, sabemos que estos procesos tienen una fuerte carga emocional. Por eso combinamos el rigor jurídico con un acompañamiento humano y, cuando es conveniente, con el apoyo de especialistas en psicología, para que los acuerdos sobre escuela, salud, domicilio, viajes y decisiones importantes se construyan pensando siempre en la estabilidad y la seguridad de tus hijos.

